III. Razas

 

Los habitantes de Eorzea

"¡Nunca esperamos encontrar tal riqueza y diversidad de gente! ¡Ni tan alta!"
- extracto
de los diarios de viaje de un Lalafell, Jajariku Nanariku

 

Elezen - Nobles y Refinados -

Los Elezen son, tradicionalmente, gente nómada que en la antigüedad reclamaron la exclusiva dominación de Eorzea. Creyendo que esta importancia estaba predestinada por los dioses, termiaron por desarrollar un estimado sentido del honor y el orgullo.

Son característicamente altos, su delgado físico y sus prolongados miembros son parte de una adaptación satisfactoria a los distintos medios y ambientes de la tierra. Más aún, se dice que sus orejas altamente sensibles pueden discernir el chillido de un ratón de campo a una distancia insólita.

Los Elezen sintieron la inmigración de los Hyur como un equivalente de invasión y, como resultado, ambos comparten un pasado plagado de batallas. Sin embargo, en la actualidad pueden verse coexistiendo en paz, a excepción de los solitarios Duskwight Elezen.

 

Lalafell - Más Ingenio por la Mitad -

Los Lalafell son originalmente un grupo de agricultores habitantes de las islas fértiles de los mares del sur. Con la introducción del comercio transmarino, pronto encontraron su camino a Eorzea via rutas de comercio. Son ahora una de las razas más populares y están bien establecidas en la región, aunque se siguen resistiendo a los climas fríos.

La corta y voluminosa constitución de los Lalafell esconde una increíble agilidad, y sus aparentemente enclenques piernas son capaces de soportarles grandes distancias sobre cualquier terreno. Muchos de ellos son conocidos también por poseer astutos intelectos altamente desarrollados.

Los Lalafell atienden significantemente los lazos familiares, aunque no son para nada antipáticos con los desconocidos. Evidencia de ello es el hecho de que continuan compartiendo prósperas relaciones con el resto de razas de Eorzea.

 

Hyur - Diversidad en Número -

Alardeando de ser la población más numerosa de Eorzea, los Hyur llegaron desde islas y continentes vecinos en tres grandes olas migratorias. Consigo trajeron una tecnología sofisticada y una ética compleja adaptada a la amplitud del mundo exterior. Rápidamente se convirtieron en la potencia puntera tras el progreso cultural, y ahora encabezan también los avances en la civilización de Eorzea.

Una de las virtudes de los Hyur es su asombrosa variedad de idiomas e instituciones sociales que presentan. Esto explica su firme convicción en las libertades individuales, aunque también resulta en una falta de solidaridad y cohesión de grupo.

Entre los Hyur podemos diferenciar dos grupos distintos: aquellos que residen en areas montañosas (Highlanders), y los que viven en tierras bajas (Midlanders).

 

Roegadyn - El Tamaño Importa -

Los Roegadyn son gente marítima, cuyas mayores concentraciones se hallan en los mares del norte, por donde llegaron a Eorzea.

Su constitución física es enorme y musculosa, y son conocidos por el énfasis cultural que le ponen a la competición y a su inquebrantable coraje, pese a que también se encuentran individuos sensibles, tiernos e introspectivos.

Los Roegadyn del área de Limsa Lominsa y sus alrededores son típicamente hombres de mar colocados en un puerto, pero muchos de ellos también se han establecido permanentemente, convirtiéndose en mercenarios, guardaespaldas, y hasta piratas por comercio. Lejos, profundo en las montañas de Ul'dah, viven apartados clanes de solitarios Roegadyn a los que se conoce como Guardias del Infierno, de los que se dice que han perfeccionado las artes mágicas.

 

Miqo'te - Una Tribu de Una -

Durante la Edad de la Helada Interminable, al convertirse en hielo los mares y hacerse posible el viaje sobre ellos, Eorzea vió la llegada de nueva fauna a sus orillas. Este hecho trajo consigo a las tribus cazadoras que subsistían con esta fauna, las descendientes modernas de las que hoy se conoce como Miqo'te.

Desde entonces, las Miqo'te se han separado en dos grupos físicamente distinguibles: las diurnas Buscadoras del Sol y las nocturnas Guardas de la Luna. Ambos grupos comparten un magnífico sentido de la presencia (olfato y oído) y unas piernas de poderosa musculatura, resultados de una larga evolución encaminada a la caza y la depredación.

Pequeñas en numero en comparación a otras razas, mantienen una mentalidad de grupo cerrada, tendiendo a evitar el contacto con estas. Numerosos individuos llevan su propio estilo de vida, incluso residiendo en las ciudades más habitadas.