
Final Fantasy XIV entrega a sus intrépidos aventureros la inexplorada tierra de Eorzea. En el mundo de Haydaelyn, el término Eorzea hace referencia a una región geográfica situada dentro del continente de Aldenard y las islas que lo rodean.
Encontramos diferentes ciudades-estado, siendo las más notables Limsa Lominsa (ciudad portuaria y centro de operaciones piratas), Ul'dah (ciudad desierto rica en minerales), Gridania (construida en las profundidades de un bosque perenne) e Ishgard (un bastión en lo alto de las montañas).
Disfrutaremos, nuevamente, de amplia diversidad de climas y ambientes, tan diversos como el inmenso cielo. La variedad en los escenarios nos deja ver que, de entre todas las cosas que podríamos destacar de Eorzea, la hospitalidad no será una de ellas.
La historia de Eorzea es un completo entramado de guerras y conflictos teñidos por la sangre de aquellos que dieron su vida en la batalla y por las lágrimas y las cenizas de sus esfuerzos inútiles en pos de la dominación y la hegemonía. A pesar de todo, el amor de los dioses sigue dando fuerza a esta tierra, tanto ahora como siempre. ¿Con qué esperanza y con qué fin viajarán allí los habitantes para vivir su día a día? La respuesta: los cristales. El origen de todas las cosas son estas manifestaciones de aether (este nombre hace referencia a algún tipo determinado de mineral o de compuesto primario que dará sentido a gran parte de los elementos que encontremos dentro del juego), que hace una llamada a la gente para que acuda, arriesgandolo todo en el proceso.
Y así es como los aventureros atendien a la llamada - para tomar el testigo de esta nueva épica que se desarrolla en esta tierra. Eorzea.